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Ponencia “Manipulación Parental en situaciones de Separación y Divorcio” llevada a cabo en las V Jornadas de Corresponsabilidad Parental de Abipase (Asociación Bizkaina para el apoyo Integral en las Crisis Familiares).

La alienación parental es una patología defendida por muchos profesionales de la psicología y negada por muchos otros. Es un tema bastante controvertido y este desacuerdo, respecto a su existencia, se debe a varias razones.

Una de ellas es que este diagnóstico puede ser usado por progenitores que ejercen malos tratos para esconder sus acciones. Por ejemplo, un maltratador podría decir que él nunca ha maltratado a sus hijos y que se lo están inventando porque han sido manipulados por su expareja.

La otra razón del desacuerdo, es que puede ser usada para ejercer violencia contra las mujeres. De hecho, algunas de las etiquetas usadas para hacer referencia a este tipo de manipulaciones han sido términos machistas cómo “Síndrome de Medea” o “Síndrome de la Madre Maliciosa”. El sesgo de género es innegable ya que se parte de la idea de que la manipulación es ejercida mayoritariamente por las madres.

A pesar de compartir estos dos argumentos, mi práctica profesional me ha mostrado que la manipulación parental es una realidad. Y no es una afirmación basada en teorías sino en mi experiencia. Trabajo como psicóloga con niños y niñas que sufren estas manipulaciones y también acompaño terapéuticamente a madres y padres que están sufriendo dicha situación.

Durante todos estos años acompañando a familias en procesos de separación y divorcio, he podido comprobar que la manipulación no depende del género, puede venir tanto de la madre como del padre y también puede venir de otra persona de la familia como una abuela o un tío.

Ciertamente, un mal diagnóstico del trastorno podría acarrear consecuencias nefastas. Puede ser una herramienta para controlar a la mujer tras la separación, puede generar que se desoigan las denuncias de malos tratos de niños y niñas y puede evitar que se investiguen cuáles son las verdaderas razones por las que los hijos e hijas muestran ese rechazo hacia una de sus figuras de referencia. Son peligros graves y reales sobre los que tenemos que poner una especial atención cuando trabajamos con este tipo de problemáticas. Y por supuesto, si ha habido malos tratos descartar automáticamente la posible existencia de alienación parental.

Bajo mi punto de vista profesional no debemos negar una realidad por miedo a la manipulación o el mal uso del diagnóstico, sino crear unos criterios diagnósticos que tengan en cuenta estos peligros.

La manipulación parental es maltrato psicológico y acarrea graves consecuencias en los niños y niñas. Negar su existencia es dejar en desprotección a los y las menores.

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